3.10.12

Diario de un perdedor: X. La mano de Dios

[Capítulos anteriores: IIIIIIIV, V, VIVII, VIII, IX]

Mi afición por el fútbol nació –como en muchos casos- gracias a mi padre, quien me llevó por primera vez al estadio cuando cumplí cuatro años. Pronto comprendí y me acostumbré a los putamadre, joeputa, huevón, pásala, pongan huevos y un largo etcétera que son a un partido de fútbol lo que una mordida de labios es a un beso: se disfruta más, se siente mejor, más rico, más completo. Y también comprendí que así como en el fútbol, la vida te pone en frente pruebas y barreras, compitiendo quizás contra otros más fuertes y talentosos que tú. Hay quienes se rinden en el camino, otros incluso antes de comenzar el partido. Yo soy de los que termina lo que empieza, aunque tenga que perder.

24.8.12

Destino


Bajo la luna de un verano que nace

se apaga el rocío de una lluvia lejana
por la mañana una sonrisa traviesa
amor escondido tras la mirada

Son dos caminos que se crearon

tan separados como distintos
y se encontraron en un momento
que el destino no había previsto

Y se formaron aceras con sueños

el suelo firme bien empedrado
sobre promesas e ilusiones
 enseñanzas del pasado

Qué se construye si no hay esfuerzo

cuánto se avanza sin una meta
cómo se ama si no se arriesga
cuándo se sabe cómo se empieza

Pero qué son palabras sino intenciones

que nacen y mueren como las tardes
pintan estrellas sobre los mares
pero marchitan si no hay acciones

Bajo la luna de un verano que se escapa

la lluvia se siente aún mas lejana
por la mañana una sonrisa traviesa
amor que se siente en cada mirada

20.7.12

Diario de un perdedor: IX. Samba para dos


[Capítulos anteriores: IIIIIIIV, V, VIVII, VIII]



Cierto es que no tenía un plan para continuar la conversación y menos en un idioma que conozco tanto como la comida típica de Uganda, pero también es seguro que no quería perder la oportunidad de saber quién era esta chica que sin esfuerzo alguno me sacó del letargo. Olá Adriana –te extiendo la mano-, qué manos tan suaves tienes, ¿te animarías a salir conmigo? No, esto último será mejor guardarlo para otra ocasión. Lo de manos suaves sí lo he soltado arriesgadamente en inglés como un cumplido aunque no esté seguro si te sentirás ofendida. Afortunadamente lo tomaste con naturalidad y ahora sí Adrianita te pido que continuemos en inglés  porque no te entiendo ni mierda. Has llegado de Porto Alegre hace tres días, no conoces prácticamente nada de la ciudad y hoy te perdiste en el camino a la universidad. Te escucho y pienso en todas las oportunidades que tendremos para pasarla bien juntos, me emociona imaginarlo y de hecho debo estar luciendo una cara de pervertido total.

Estarás recontra buena Adrianita y aunque yo esté un poco loco por conocerte no seré tan tonto de tirarme a la piscina el primer día, no soy viejo de pura casualidad. Luego de darte la bienvenida a la clase como si fuera el delegado oficial, me despido. Ya sabes mi nombre, yo el tuyo, soy tu primer compañero de clase, punto a mi favor. En el estacionamiento prendo un cigarrillo y después de unos minutos te veo subir a un taxi con algo de apuro. ¿A donde irás así con sólo tres días en ésta ciudad? No puedo esperar a mañana para volver a conversar.

4.7.12

Diario de un perdedor: VIII. Bonita

[Capítulos anteriores: IIIIIIIV, V, VIVII]

Hace dieciséis días que me reencontré con Claudia. Desde que le robé ese beso que terminó siendo tan intenso como fugaz. Tal vez no la vuelva a ver pero siento una tranquilidad dentro de mí como si hubiera terminado una tarea que tuve por mucho tiempo pendiente. Han sido días que he dedicado a distraerme en otros asuntos que no tengan relación con el alcohol ni  los cigarrillos. Puedo notar que el gimnasio va reduciendo en algo mi vientre castigado injustamente durante años por la cerveza, que las películas independientes no son tan malas como pensé y que se puede hacer mucho un domingo por la mañana si no se está con resaca. En resumen, estoy disfrutando de este período con mi soledad.


26.6.12

Diario de un perdedor: VII. Buena suerte y hasta luego

[Capítulos anteriores: IIIIIIIV, V, VI]

Cuando te conocí supe que no podríamos ser sólo amigos. Esa boquita rubí  semiabierta como un botón de rosa cada vez que acomodabas tu cabello café me hizo perder la razón. Nunca me pude explicar bien por qué te hacían gracia mis bromas, si soy malísimo. Quizás porque me amabas. Jamás te lo dije, pero conquistarte fue una de las mejores experiencias de mi vida; cómo te hacías la difícil, la de la agenda ocupada, creo que me pasaría lo mismo si fuera mujer y tuviera tu belleza y carácter, lo entiendo perfectamente. Tampoco me explico por qué entre tantos pretendientes que tenías en esa época me elegiste a mí. Creo que sí me lo contaste una vez, que porque a pesar de ser un tipo torpe y a veces corriente, siempre fui transparente contigo. Sí, yo fui un transparente imbécil…

19.6.12

Momento tatuado


Piensa esta noche en un camino
bajo estrellas cuidando tus sueños
que repose el aire en tus cabellos
tu mente y recuerdos son tu reino

Cierra tus ojos risueños
mueve tus alas cual hojas de cedro
avanza segura, no tengas miedo
que guíe tu alma desde adentro

Si tu fuerte corazón curado
se siente débil un instante
pon la tristeza a un lado
recuerda que antes ya caíste

Vuelve a una tarde de verano
tus pies descalzos en la arena
conserva ese momento tatuado
todo lo bien que te sentiste

Y si ya una sonrisa dibujaste
con esos labios, tus mejores armas
que conocen el sabor de tus lágrimas
con los que has amado, también explotado

Me sentiré mucho más que contento
el haberte acompañado en este viaje
mantén siempre vivos recuerdos y sueños
hasta volver a encontrarnos


14.6.12

Diario de un perdedor: VI. Desde mi balcón


[Capítulos anteriores: IIIIIIIV, V]

Hoy es cumpleaños de mi mamá y lo celebraremos en nuestra casa. La misma donde crecí, la de toda la vida, esa que dejé cuando cumplí veintitrés años y a la que volví siempre que me sentí solo o la vez que caí en bancarrota y no pude pagar el alquiler de mi departamento. Sé que cada vez que vuelva a esta casa tendré mi cuarto tal y como lo dejé hace diez años, con las paredes blancas  y cubiertas de posters de Nirvana, del Real Madrid, recortes de revistas y stickers en varios idiomas. Con la lámpara de mi mesa de noche con forma de perrito, mi escritorio donde convivieron durante años libros universitarios, cajetillas de cigarros vacías, CDs de rock y mucha ropa sucia. Con mi viejo balcón de hierro, baranda de madera y vista hacia el parque, donde fumé mi primer porro junto a la loca de Pamela. Cómo olvidar a Pamela, mi vecina que descontrolada por sus hormonas adolescentes se volvió poco menos que una ninfómana a finales de los noventas. Esas cuatro paredes de mi cuarto fueron mi reino por mucho tiempo, conservan mudos tantos secretos y aventuras que me han marcado para toda la vida. Tanto así me influenció esa habitación que cuando compré mi departamento busqué uno que tuviera un balcón parecido pero con vista al mar. Sin importar que tenga días en los que podría morir de tanto estornudar debido a la alergia causada por la humedad, estoy seguro de que sería una de las mejores muertes que uno pudiera encontrar: mirando el infinito del océano, guardándole respeto y fundiendo mi suspiro agitado en su fresca brisa.

5.6.12

Diario de un perdedor: V. Conteo regresivo

[Capítulos anteriores: IIIIIIIV]

Ya reconozco la canción, no es cubana sino puertorriqueña: Conteo regresivo de Gilberto Santa Rosa.  Uno, dos, tres, cuatro, pausa y cambio si recuerdo bien. Sí, eran cuatro tiempos y dos pausas. Así me enseñó Claudia en incontables noches de discoteca. Hombros y caderas moviéndose al ritmo pero sin pecar de Ricky Martin. Algo me dice que mis movimientos se asemejan más al de un muñeco de gelatina que al de un macho latino salsero. Maldito Lucio, no debí quedarme a beber contigo. Ahora sólo hay números en tu cabeza de una relación que no da para más. Qué carajos tiene el DJ para poner una canción así en una boda. Salsa bonita y coqueta; letra inapropiada, infame. Ella mientras tanto sigue sin mirarme.

30.5.12

Diario de un perdedor: IV. Mi mejor amigo

[Capítulos anteriores: IIIIII]

Mi mejor amigo se llama Julián. De niños vivíamos casi uno al frente del otro. No estudiamos en el mismo colegio pero todas las tardes jugábamos en una cancha de fútbol que creamos con tierra y pintura amarilla sobre un terreno desocupado cercado por muros de ladrillo. Jóvenes y avezados como éramos,  trepábamos el muro sin dificultad y jugábamos ahí por horas con otros niños de todos lados de la ciudad que conocían el secreto del Maracaná, como le llamábamos a la cancha.

23.5.12

Diario de un perdedor: III. El club



[Capítulos anteriores: III]



Este bar no va a cambiar nunca. Mejor así, me gusta que conserve ese toque clásico de siempre,  con la apariencia de una casa vieja llena de muros gastados y columnas de madera que alguna vez brillaron, con luces tenues que otorgan puntos de encuentro para novios apasionados y perfectos escondites para amantes prohibidos. Aquí viene la misma gente: el escritor bohemio del libro incompleto, los oficinistas del banco de crédito,  las secretarias coquetas celebrando su trigésimo aniversario por enésima vez y los estudiantes universitarios que siempre andan de fiesta. Veo al mismo vigilante de la entrada, al mismo barman, a la chica de la caja, todos hemos casi envejecido juntos. Conocemos en secreto parte de nuestras vidas, somos como un club clandestino que aunque fuerte y unido, los miembros sólo nos conocemos de vista. Sin misión ni visión ni reuniones programadas ni huevadas burocráticas. Nuestro pacto y lema es la libertad y el silencio.


14.5.12

Diario de un perdedor: II. Tiempo



[Capítulo anterior: I. Manuela]



Se me está cayendo el pelo. Luego de pasar la primera etapa de negación, me estoy resignando a aceptar que el proceso irreversible de quedarme calvo ha comenzado. Ni la marca de shampoo, ni el stress, la falta de sexo o el ser muy pajero fueron argumentos suficientemente fuertes para explicar el fenómeno que me sorprendió hace unas semanas mientras me duchaba, cuando luego de una viril rascada de cabeza -con shampoo Marcadesupermercado- vi que las palmas de mis manos parecían haber acariciado a un pastor alemán. Los siguientes días fueron peores: en las mañanas veía mi almohada decorada de cabellos y no precisamente de mujer -ya volverán esos días- y por las tardes mientras trabajaba veía de vez en cuando cayendo tranquilos uno a uno, a veces en pareja, mis  nunca bien ponderados hilos capilares.

10.5.12

Lasciamo passare il momento



In un pomeriggio di autunno
quando morivano i fiori
mentre le nuvole litigavano
il tuo sorriso ho visto trasformare
il tuo sguardo oscurarsi

E dalle tue labbre umide

che fino ai sogni mi baciavano
uscì una frase precisa
che ancora soffro nel ricordarla:
"lasciamo passare il momento"

La vita intera avevo davanti

o almeno a questo pensavo
fu per il troppo pensare al domani che
ci siamo distratti per cose assurde
affogati nelle lacrime dolci

Oggi che non sei più al mio fianco

rivedo di nuovo i miei passi
e gli ostacoli che ho superato
vivo ore grigi, notti insonni
e crudeli mattine senza speranza

Ma se per coincidenza o pietà del destino

si incroceranno di nuovo i nostri cammini
sicuramente verrò con te
non sono cambiato, però ho imparato
che il tempo passa e non ritorna



(Milan, 10 de Mayo 2012)

30.4.12

Diario de un perdedor: I. Manuela



Seis y quince de la mañana y sólo he dormido dos horas. Anoche me pasé de copas como casi todas las veces que salgo, pero para mi mala suerte hoy es viernes y debo levantarme para ir a trabajar.  La buena noticia es que no tengo resaca.  La mala es que aún estoy borracho. Aunque mi cuerpo está absorbiendo lentamente lo bebido y bailado, puedo bañarme y moverme sin tantos problemas. No quiero ni mirarme al espejo, seguramente estoy con una cara como si fuera de cera, pero derretida. Felizmente tengo ropa limpia y planchada y sólo debo vestirme, lo cual hago sin ganas y casi por inercia. En el camino al trabajo pongo música que ayude a mantenerme despierto; he decidido escuchar  uno de mis CDs favoritos: Lo mejor de The Rolling Stones en concierto, y pretender cantar en inglés mientras manejo rápido, insultando de vez en cuando – en inglés- a los taxistas que quieren cerrarme el paso. Mick Jagger conserva aún esa voz que llama a cantar en grupo y celebrar la vida. Viejo bastardo, seguramente estás ahora tranquilo en tu casa durmiendo después de haberte cogido a una fanática ochenta años menor que tú. Y seguro que también has bebido más, pero sobre todo, mejor que yo. Quizás no debí estudiar administración sino ser músico, rockero, punk, con tatuajes, piercings en la boca, con el pelo largo y metiéndome mil cosas tóxicas sin morir, dormir de día y vivir de noche. Ser un hijo de puta y cambiar de novia cada mes, coger sin enamorarme. Al menos lo bohemio lo tengo bien aplicado.

12.4.12

En vivo desde Colonne di San Lorenzo - Milán

ACTUALIZACIÓN: ¡Gracias a todos quienes nos acompañaron en esta primera aventura!



Este Viernes 13 transmitiremos en vivo desde la plaza ubicada entre Colonne di San Lorenzo y la Basilica di San Lorenzo Maggiore, en Milán.

Las 16 columnas (colonne) de San Lorenzo son parte de una antigua construcción de la época romana, siglo III, que han sobrevivido al paso del tiempo, al crecimiento poblacional, industrialización y guerras.

Hoy en día es habitual ver la plaza, casi todas las tardes y noches, llena de gente de todas partes que se reúnen para conversar, tomar e incluso cantar con músicos esporádicos o espontáneos.

No se pierdan el programa y compártanlo, nos vemos mañana!!

HORA:
12:00 (Colombia - GMT -5)
19:00 (Madrid - GMT +1)

LINK:
viaexprosa.com/vivo

14.3.12

Si me extrañas



Fresca en mi memoria 
te recuerdo una mañana
cuando con un beso y lágrimas 
te dije adiós
tu perfume ahora ha cedido a la nostalgia
asfixiando con su aroma
apagando mi voz

Caminé hasta quedarme sin zapatos

como si pudiera así alcanzarte
he dormido recordando tus abrazos
y tus besos que son todo para mí

Donde sea que hoy estés

búscame
cierra los ojos y sabrás que no estoy lejos
sonríe
como cuando cantábamos
y encuéntrame
dentro de tu corazón
o en tus reflejos

Veo el cielo y me pregunto si me extrañas

imagino tu sonrisa y mi alma coloreo
cuando te hago reír por las mañanas
la misma mirada tengo yo cuando te veo

Caminaré hasta quedarme sin zapatos

soñaré que me alcanzas y me abrazas
y sentir que me pierdo en tus manos
veo el cielo y no sé si me extrañas
pero sabes que no estoy tan lejos
solo cierra los ojos y sonríe
que tras noches nuestros reflejos
encontrarán el sol que nos abrigue
hoy como ayer y a pesar de la nostalgia
te haré reír para conservar la magia
así mi alma triste oscura coloreo
de morado yo cuando te veo


Genova, Setiembre 2011

6.3.12

eBooks disponibles en Amazon


Ya están disponibles las novelas cortas "Una ola no se repite" y "Cuando regreses" en versión eBook para Amazon Kindle.



Una ola no se repite
Una ola no se repite

Cuenta el giro inesperado que da la vida de Diego, un joven publicista, luego de una inofensiva entrevista de trabajo. Una vorágine de vivencias y coincidencias que le hace encarar sus metas, sueños y temores.



Cuando Regreses

Cuando regreses


Alejandro es un fotógrafo que trabaja para la sección policíaca del diario La Verdad. Una mañana lo llaman a cubrir un grave incidente: un incendio en un edificio residencial. Lo que sabrá muy pronto es que aquel edificio es donde vive Paloma, la mujer que lo dejó plantado en el altar de una iglesia seis meses atrás.





Ambos relatos fueron reeditados y mejorados para su versión en eBook, espero que los disfrutes. Si prefieres descargarlos en tu computadora en formato pdf, entra AQUÍ.

Eduardo

12.1.12

Crónica italiana: 7. Calles de piedra

(Capítulo anterior: 6. Ojos Azules
Primer capítulo: 1. Cuestión de tiempo)
calles de piedra
Colosseo. Roma - Italia


Dos de la madrugada. Un hombre camina aceleradamente por  las calles empedradas, -ahora desiertas- del centro de  Roma, tratando de no hacer mucho ruido con los zapatos. Si bien es una hora en que la ciudad duerme, aparecen personajes misteriosos que conviven en siniestra armonía con la inmundicia y la soledad. Siente que alguien lo sigue, no detrás de él sino en la vereda del frente, a media cuadra. Está agotado y el calor del verano ha secado su boca. Ve que pocos metros más adelante hay un grifo de agua pero sabe que si se detiene enfrentará a su persecutor. La sed mortal que tiene hace que beba desesperadamente el agua que recoge con sus dos manos. Siente alivio, el agua está fresca y también ha mojado su cabeza. De pronto su vista se nubla, todo se torna borroso, ahora oscuro, se desmaya…