30.1.11

Cuando regreses: 5. Palabras en el aire

(Capítulo anterior: 4. La carta
Primer capítulo: 1. Fuego interno)
palabras en el aire
Midnight Whisper - PyroDemi

Alejandro contestó la llamada pero no dijo nada, permaneció un momento callado esperando que alguien hablara del otro lado.

-          ¿Ale? Soy Paloma.
-          ¡Sí Paloma, qué sorpresa! ¿Ya estás mejor? ¿Y tu mamá?
-          Estamos recuperándonos, gracias. Regresamos a la casa hace unos días, no se dañó casi nada felizmente pero hay unos vecinos que sí han perdido muchas cosas.
-          Que lástima, pero me alegra mucho saber que están bien.
-          ¿Y tú?
-          Ahora almorzando con unos amigos y con bastante trabajo para bien o mal.
-          Para bien pero no te exijas mucho nomás.
-          Es mi mayor problema creo, espero tomar unas vacaciones en un mes.
-          Claro, despéjate un poco.
-          Aunque igual llevaré la cámara jajaja
-          ¡No era necesario que lo digas! Siempre paras con la cámara.
-          Me encanta pues…
-          Ale, pensé en lo que nos dijiste el otro día en la clínica…
-          ¡Qué bueno! Y dime, ¿Vendrán?
-          Me gustaría, pero no quiero incomodarte.
-          Todo lo contrario, estaría feliz de recibirlas y poder compartir un buen rato.
-          Le dije lo mismo a mi mamá pero tú sabes…
-          Bueno en todo caso les reitero la invitación.
-          ¿Y a qué hora podemos ir?
-          Estaré en casa desde las ocho de la noche.
-          Estaremos ahí mi mamá, Catherine y yo.
-          Muy bien, nos vemos en unos días entonces.

Todavía sorprendido con sus propias respuestas, la fluidez y naturalidad con la que conversó con Paloma, terminó su almuerzo más rápido de lo normal para ir a comprar adornos y limpiar su departamento.
“Un arbolito y algunas luces bastarán” – pensó. Se le ocurrió también disfrazar a Tarzán de reno, sería una buena forma de iniciar una conversación y romper el hielo. El buen Tarzán siempre estaba en los momentos indicados.

La noche llegó y la cena estuvo generosamente servida. Paloma llevó pavo y champagne, mientras que Alejandro había alistado unas ensaladas para acompañar. La reunión transcurrió con normalidad, salvo algunas miradas disimuladas de la mamá de Paloma hacia Alejandro, quizás tratando de descubrir su estado de ánimo y manejar la conversación sin tocar temas sensibles. Siempre le tuvo aprecio y luego de lo sucedido en la iglesia jamás habría imaginado volver a hablar con él, mucho menos estar en su casa. Eso le causaba admiración, porque en su lugar ella habría quedado devastada.
Luego de la cena, alrededor de las once de la noche, se sentaron en la sala. Alejandro puso música, empezaba a sonar Somewhere only we know de Keane.

-          Está lindo tu depa Ale – comentó Catherine.
-          ¿Te parece? Pensaba pintarlo.
-          Así me gusta, tienes buen gusto.
-          Mi madre te lo agradecería, ella escogió el color.
-          ¿Tu familia está bien?
-          Sí, hablamos en la mañana. Se apenaron de que no pueda viajar este año a pasar Navidad con ellos.
-          Pero no estás solo.
-          Estoy bien acompañado, agregaría.
-          Te hemos traído algo.
-          No me digas que un regalo porque me sentiría terrible, ¡Yo no tengo nada!
-          No tenías por qué hacerlo, toma.

Catherine sacó de su cartera una cajita de colores con un lazo verde encima. Alejandro avergonzado recibió la cajita y la desenvolvió con cuidado para no romper el papel. Lo que había dentro era un reloj deportivo, de los que se pueden sumergir en agua. Le trajo recuerdos de una conversación pasada con Paloma en la que contaba su deseo de fotografiar la fauna marina y practicar snorkeling.

-          Muchas gracias, no sé qué más decir… – dijo emocionado.
-          Gracias a ti, Alejandro, por invitarnos y permitir vernos nuevamente – interrumpió la señora.
-          Es realmente un gusto estar acompañado por ustedes esta noche.
-          Parece que Tarzán la está pasando igualmente bien, no ha ladrado casi nada en toda la noche.

De pronto suena el celular de Alejandro. Era de un colega del periódico.

-          Ale, ¡Feliz Navidad!
-          De igual manera Lucho, pásala bien.
-          No te quiero malograr la noche, pero tenemos una emergencia.
-          ¿Qué ha pasado?
-          Se vino abajo uno de los solares del Centro de Lima, hay gente atrapada. Te necesitamos.

Por la expresión de Alejandro, Paloma supo que no eran muy buenas noticias las que había recibido.

-          ¿Pasó algo malo?
-          Un accidente en el centro, se ha derrumbado un edificio viejo.
-          ¡Dios mío qué tragedia!
-          Me han pedido que vaya a cubrir la noticia…
-          No te preocupes por nosotras, si tienes que ir – dijo Catherine tratando de tranquilizar.
-          ¿Me podrían esperar? La casa es suya, les pido que se queden por favor, ya casi es medianoche.
-          Voy contigo – interrumpió Paloma.
-          ¿Qué?
-          Te acompaño, prometo no estorbar.

Paloma miró a su mamá, que aprobó en silencio. Alejandro encendió el televisor y les dijo que miren una película, que se olviden del asunto del accidente por un rato y deseen por la vida de las familias afectadas.
Alistó su equipo en pocos minutos, volteó a ver a Paloma y ambos salieron del departamento. La situación le recordó cuando viajaban juntos, cuando eran un equipo.

Mientras bajaban por las escaleras del segundo piso, Paloma pensó que el momento que creyó indicado para conversar con Alejandro se le había ido. Sintió que el discurso que había preparado en su cabeza era ahora palabras sueltas en el aire, separadas por el destino. Pero también sentía que acompañarlo era una forma de decirle que estuvo siempre a su lado, que aún podía contar con sus manos. Ni ella podía intuir qué pasaría más tarde esa noche.

CONTINUARÁ...


(Gracias por los correos pidiéndome continuar la historia. ¡Les prometo no volver a ausentarme tanto tiempo!)

SIGUIENTE CAPÍTULO: 6. Noche eterna

5 comentarios :

  1. Oh, que excelente que es esta historia, se pone interesante conforme va avanzando, me encanto, y tambien la cancion que has puesto, es una de mis preferidas.
    Te mando un besote, muahh!

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  2. Gracias por tu visita y comentario F. Gammadis, ese tema de Keane es uno de mis favoritos también :)

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  3. Parece que a todos nos gusta ese tema, también es uno de mis preferidos...En cuanto al escrito, lo cortaste justo para dejar la emoción de su lectura latiendo en el aire.
    Un abrazo.

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  4. Anónimo4/2/11 0:17

    Mi lindo Edu...eres excelente para este tipo de relatos. Espero cuanto antes el próximo capítulo. Un fuerte abrazo!

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  5. Taty, la música nos acompaña durante toda nuestra vida, es por eso que algunas nos traen buenos recuerdos y algunas no tanto.

    Anónimo, muchas gracias por tu comentario qué bien que estés enganchado/a con la historia.

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