Hace apenas unos meses, nuestro canal de YouTube era un lugar pequeño. Poco más de cincuenta personas habían decidido acompañar esta aventura que nació, como tantas otras cosas, sin un plan demasiado rígido y con la simple intención de compartir historias, ideas y aquello que me inspira. Nunca imaginé que el tenis terminaría convirtiéndose en el puente hacia una comunidad mucho mayor. Todo comenzó casi por casualidad. Las primeras transmisiones en directo dedicadas al tenis peruano encontraron una respuesta que no esperaba. Poco a poco fueron llegando nuevos espectadores, conversaciones durante los partidos, nombres que empezaban a repetirse en el chat y una sensación difícil de describir: la de estar construyendo algo entre todos. Con cada torneo llegaban nuevos suscriptores. Después de cada transmisión, el número seguía creciendo. Más importante aún, crecía la comunidad. Personas que regresaban una y otra vez no solo para seguir un partido, sino para compartir la experiencia de vivi...