Mi hermana se casó en el 2010 y además del regalo, le escribí unos versos que pensaba entregarle detrás de una postal o foto familiar pero luego con el alboroto de la fiesta y una buena dosis de vergüenza, el presente se quedó en mi bolsillo . Cuatro años más tarde fui invitado a la boda de un buen amigo en Salento, Italia. Durante los votos nupciales, la novia extrajo una pequeña hoja de papel con un poema corto que cantaba al amor. Fue entonces que recordé las líneas que dejé esperando voluntariamente por tanto tiempo. Haciendo honor a una frase que me gusta mucho, que dice "nunca es el momento perfecto" , decidí escribir un breve email a mi hermana, enviándole su (verdadero) regalo de bodas: