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Cuando regreses: 8. Si preguntas

(Capítulo anterior: 7. Vámonos a casa Primer capítulo: 1. Fuego interno ) Abriste los ojos un catorce de febrero. ¿Recuerdas que preguntaste por Tarzán? Te extrañó mucho, siempre aullaba puntualmente a las siete de la noche, hora en que solías llegar a casa para ver televisión con él. Todo el tiempo estuve convencida de que nos escuchabas y que te preocupabas en silencio por todos nosotros. Quiero imaginar que estos meses tomaste lo que todos algún momento queremos: tiempo para nosotros mismos, para pensar en todo lo que no podemos mientras tenemos al resto encima.

Cuando regreses: 7. Vámonos a casa

(Capítulo anterior: 6. Noche eterna Primer capítulo:  1. Fuego interno ) La desesperación se apoderó de la gente. Los bomberos y la policía acordonaron el lugar a mayor distancia de las casas destruidas para evitar más heridos y poder acelerar las tareas de rescate. Paloma era empujada por la masa -periodistas,  curiosos y aquellos que pudieron escapar a tiempo del desplome. Sintió que el calor y agitación la asfixiaban. Le invadió el pánico. Emitiendo un sonido apagado, alzó los brazos agitándolos y se desmayó.

Cuando regreses: 6. Noche eterna

(Capítulo anterior: 5. Palabras en el aire P rimer capítulo:  1. Fuego interno ) -         Detrás de la cinta amarilla por favor. -         Somos de la prensa. -         Y yo de la policía, ahora haga lo que le pido. Frente a una muchedumbre cada vez más numerosa, un grupo de rescatistas rodeaba el viejo gran solar derrumbado, algunos estaban acompañados por perros adiestrados que apuntaban sus hocicos hacia los escombros. Algunos muros y columnas estaban aún de pie.  Eran más de doscientos metros cuadrados de desolación.

Cuando regreses: 5. Palabras en el aire

(Capítulo anterior: 4. La carta P rimer capítulo:  1. Fuego interno ) Midnight Whisper - PyroDemi Alejandro contestó la llamada pero no dijo nada, permaneció un momento callado esperando que alguien hablara del otro lado. -           ¿Ale? Soy Paloma. -           ¡Sí Paloma, qué sorpresa! ¿Ya estás mejor? ¿Y tu mamá? -           Estamos recuperándonos, gracias. Regresamos a la casa hace unos días, no se dañó casi nada felizmente pero hay unos vecinos que sí han perdido muchas cosas. -           Que lástima, pero me alegra mucho saber que están bien. -           ¿Y tú? -           Ahora almorzando con unos amigos y con bastante trabajo para bien o mal. -      ...

Cuando regreses: 4. La carta

(Capítulo anterior: 3. Cuenta conmigo Primer capítulo: 1. Fuego interno ) “Me ha sido difícil empezar a escribir esta carta. Primero porque ya sabes que no soy buena haciéndolo y segundo porque me siento tan cobarde de no poder decírtelo frente a frente. En este momento debes estar pensando lo peor de mí, hasta odiándome. Lo comprendo, yo también lo haría. Conocerte y amarte ha sido lo mejor que me ha pasado, nunca me cansé de decírtelo. Pero dentro de mí hay un secreto que hasta ahora te he guardado. No sabes cómo me sentía cuando sabía que quería tenerte conmigo para siempre, era una contradicción insoportable y tuve muchas noches llorando en silencio. Te debe parecer una total confusión lo que te digo, pero el que no esté hoy contigo tiene una razón y esa soy yo. Hace unos años pasé un tiempo en el hospital, tuve una enfermedad que comprometió algunos órganos delicados y prácticamente perdí el primer año de universidad por recuperarme. Afortunadamente salí bien y ...

Cuando regreses: 3. Cuenta conmigo

(Capítulo anterior: 2. Volver a verte Primer capítulo:  1. Fuego interno ) - Disculpe Señor, no se permite el ingreso de la prensa. - No soy reportero, vengo por mi familia. - Tiene que esperar en esta sala. Descontento con la respuesta de la enfermera y angustiado, Alejandro caminó hacia la puerta de salida de la clínica. Vio llegar otra ambulancia con más afectados del incendio. Afuera ya se iba apostando gente de prensa. Miró por el televisor de la sala de recepción la transmisión en vivo del siniestro. Hablaban de una explosión y de decenas de heridos. Y se reconoció corriendo tras la ambulancia en una de las repeticiones.

Cuando regreses: 2. Volver a verte

(Primer capítulo: 1. Fuego Interno )   Iglesia Virgen Milagrosa. Miraflores, Lima - Perú Cuando Alejandro conoció a Paloma, ella estaba de la mano de otro hombre. Se los veía felices, parecían disfrutar de la mejor de sus etapas como enamorados. - ¿Te mueres por ella no? - Es simpática pero nada más. - Voy a tomar una foto de tu cara cuando la ves pasar. - ¿Cuál cara, estás loca? - A no ser que estés viendo al enamorado, jajaja. - Ah estás graciosa.

Cuando regreses: 1. Fuego interno

El viernes empezó agitado para Alejandro. Su celular timbró desde muy temprano con llamadas de todo tipo: reunión de emergencia en la sala de prensa de un conocido diario -donde colaboraba como independiente-, deuda vencida con el banco, confirmación de almuerzo con unos amigos y hasta de un número equivocado.

Bienvenida

La veo descansando entre mis brazos en mi cuello sus cabellos enredados labios juntos como su pecho al mío me pregunto si estoy en sus sueños A dónde la llevarán sus pasos si la conocí buscando felicidad vendrá conmigo o irá hacia mí para secarle sus ojos, besar su boca Suspiro su nombre y presiento que agotaré su recuerdo entre versos una canción ha nacido esta noche su bienvenida a mi corazón A dónde la llevarán sus pasos si nos conocimos sin buscarnos iré con ella o seguiré adelante secando mis ojos besando su boca en silencio

Soledad

  Me viste salir correr hacia el mar enfriarme en la calle pero hiciste nada Escuchaste mis penas me viste dormir comiste a mi lado te burlaste de mí Te conozco mejor jugaste al miedo te robaste mi voz me ataste las manos Ahora me llamas quieres tentarme conoces mis pasos y cómo encontrarme Tu ausencia me gusta pero si regresas sabrás que en el fondo te estuve esperando y aunque te duela me verás sonreír Eduardo

Pide un deseo

De día o de noche cerrando los ojos mientras caminas entre tus sueños Bajo el calor contra las sombras hacia la brisa sobre las olas Frente al espejo y sonriendo por la mañana si lo prefieres Mirando al cielo entre la lluvia o manejando bajo la luna Por un abrazo o por un beso por reencontrarnos y enamorarnos pide un deseo Eduardo

No me conoces [cuento de terror]

Gonzalo se dio cuenta de que estaba solo en la oficina. No era la primera vez que le pasaba, ya en otras oportunidades sus colegas habían salido sin despedirse. Quizás esta vez sí lo habían hecho, pero él solía abstraerse tanto frente a la pantalla de su computadora que el mundo real pasaba a un segundo plano. Se restregó los ojos y tomó el último sorbo de su Coca Cola ya caliente. Miró el reloj de su escritorio: ocho y cuarenta y seis de la noche. Había un sido un día largo y pesado pero ya era viernes, momento de relajarse.

Una ola no se repite: 6. Un nuevo camino

(Capítulo anterior: 5. Te voy a extrañar P rimer capítulo:  1. La primera impresión )  Avenida Pardo. Miraflores, Lima - Perú Luces, sombras y música a alto volumen enmarcaban la escena. A pocos metros Sandra no podía creer lo que veía: su mejor amiga estaba abrazada y llorando ante un perfecto desconocido. Fernando y Mario voltearon a ver, sintiendo envidia casi de inmediato: Diego había conseguido sin esfuerzo aparente a una chica mil veces mejor que todas las que estaban en la mesa con ellos. Dirigieron miradas disimuladas pero obscenas sobre la silueta de Valeria y se encargaron de hacer espacio en los muebles por si ella y su amiga se animaban a unirse al grupo. .

Una ola no se repite: 5. Te voy a extrañar

(Capítulo anterior: 4. Valeria Primer capítulo: 1. La primera impresión ) Edificio Parquemar. Miraflores, Lima - Perú Diego quedó con la boca tan abierta que, de haber estado en la selva, seguramente habría servido como nido o escondite de mosquitos y demás insectos voladores. En ese momento no sabía si saltar de la alegría o saltar del puente. Enterarse repentinamente que podría ser papá y sin haberlo planeado provocó en él una serie de reacciones internas - frío, mareos, náuseas- que solo pudieron ser expresadas con ese gesto cuasi idiota en su cara. Las personas que pasaban por ahí - en su mayoría parejas de enamorados - lo miraban de reojo como adivinando que la noticia que acababa de recibir ese chico no eran del todo buenas, al menos no para él. Tras unos segundos de silencio que le parecieron eternos, atinó a decir unas palabras.

Una ola no se repite: 4. Valeria

(Capítulo anterior: 3. Tenemos que hablar Primer capítulo: 1. La primera impresión Preparen popcorn!! ) La Costa Verde. Miraflores, Lima - Perú El día que le propusieron matrimonio tenía puesta la sonrisa más cautivadora jamás vista. Ni en sus sueños de niña imaginó que un desayuno en la cama durante un fin de semana en un club campestre vendría acompañado de un anillo escondido en una tacita blanca de azúcar. De sus labios humedecidos por algunas lágrimas de felicidad salieron palabras cortas, pero hermosas como ella. " Mi amor, sí ...¡Sí!" Logró decir mientras abrazaba a su hombre. Marco Rebatta - quién lo diría - sería quien llevaría a la encantadora Valeria al altar.