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Al lado de la cama

Es la enésima vez que llego tarde a casa por sucumbir nuevamente a la presión de los amigos después del fulbito del viernes por la noche. Atravieso la sala a oscuras, guiado por la pantalla de mi celular y al llegar a la cocina me seco media botella de agua sin dificultad. Esta rutina ya practicada y repasada me habría servido para bosquejar mentalmente la excusa que me habría salvado de terminar condenado a dormir en el sofá. Pero esta vez no quiero esforzarme, he decidido asumir las consecuencias de mis errores y suplicar perdón. Me desvisto mientras subo al segundo piso en puntas de pie, convencido de someterme al inminente castigo, osadía que sin embargo me da una sensación de sosiego mientras abro lentamente la puerta de la habitación. Veo su silueta cubierta por las sábanas al lado de la cama e inmediatamente siento que ella no se merece a un mequetrefe borracho que no sabe decir que no. Tanteo bajo mi almohada para recuperar mi pijama y en poco tiempo me encuentro echado, abriga...

Diego vs Maradona

Copyright: ©John Vink   Maradona fue ese chico prodigio del fútbol, de talento natural, marcado con la huella imborrable de los que protagonizan aquella historia del chico que sale del barrio humilde y consigue convertirse en una estrella. Historias así existieron y vendrán muchas otras, pero él fue diferente. Porque era algo increíble verlo tratar una esfera como si fuese una extensión de su existencia y obedeciera a sus más exigentes caprichos. Diego vivió rodeado de gente buena y mala, fue conociendo las delicias y las fortunas de la fama y el dinero, que también tiene un lado oscuro, al que no escapó, del que se dejó tentar, al que finalmente sucumbió. Maradona llenó estadios, ganó admiradores en todo el mundo, quienes comprendieron que el fútbol puede también ser un arte. Diego firmó autógrafos, se dejó engreír, se fue envolviendo de vicios y defectos que por momentos dominaron a ese ser solidario, fiel amigo, bonachón. Diego y Maradona compartieron el mismo cuerpo en una impo...

Viento en prosa

Enojado con la primavera, el viento partió hacia el oeste para ver si encontraba algo de emoción. A su paso dejó esparcidos secretos y pecados sin confesar. Sabía muy bien que la tentación no conoce estación del año. "Amén", se oyó a lo lejos, antes de desaparecer por completo. ---------------------- Publiqué este texto como parte de una iniciativa lanzada en Twitter por La Esfera Cultural en pleno período de cuarentena (casi) global, convocando a todos los que quisieran participar a escribir un microrrelato en base a una imagen, que luego podría ser elegida a formar parte de un libro reseña que se llamaría "Abril de 2020". Este proyecto tuvo gran acogida y el libro finalmente fue publicado en Mayo. Lo pueden encontrar en Amazon (Italia) en este enlace o directamente desde el sitio de La Esfera Cultural .  Aquí abajo les dejo la publicación original en Twitter, es interesante ver cómo la idea original fue tomando forma y la creatividad terminó, como siempre, super...

Cuarentena

  Cuarentena I Esta mañana la estación del tren ya no olía más a cigarrillo y café, sino a alcohol en gel. Hay demasiados asientos libres, hay más tiempo a solas, hay menos smog. Todo está pasando muy lento, a dónde se ha ido el frenesí del siglo XXI. Cuarentena II Esta tarde en la estación me puse por primera vez una mascarilla. Casi me asfixio, tengo que acostumbrarme a sentir constantemente el calor de mi propio aliento. De regreso a casa veo mi reflejo en la ventana del tren y me he sentido frágil, minúsculo, débil. Quiero volver. Cuarentena III Somos diez haciendo fila para entrar al supermercado que aún no abre. Distanciados, calculando mentalmente ese afamado metro de distancia. La lluvia golpea mi mascarilla, acumulando humedad y apestando como nunca. El frío parece conminarnos a quedarnos en casa, pero el hambre no conoce de climas. Entraré, compraré y me iré corriendo a casa, sin hablar con nadie. Veo unas aves silbando y jugueteando entre los árboles. Las envi...

¿Qué hacemos con los microcuentos?

Como es habitual en este blog, los periodos de ausencia pueden prolongarse por semanas, meses e incluso años. Esta aparente falta de compromiso, sin embargo, me da ciertas satisfacciones como por ejemplo anunciar con holgado orgullo los proyectos iniciados, aquellos en progreso o los ya concluidos. Me refiero a novelas , cuentos , microcuentos y podcast que forman parte de este universo de creaciones que no siempre son promovidos como merecen.

Abajo los eufemismos

Para algunos es cuestión de vida o muerte nadar contra la corriente sudando la gota gorda dejando en el camino la piel con el fin de tocar las estrellas Para otros podría bastar poner sólo un granito de arena evitando conflictos armados y daños colaterales Dicho esto Nunca tires la toalla es siempre mejor pasar a mejor vida sabiendo que viviste empujando el coche que dando un paso al costado

Reflejo de mi oscuridad

Mirarse al espejo y ver a un hombre que se parece a tí. Las luces de la primera hora del día revelan en mi rostro ojeras de vino, labios secos como hojas de otoño y arrugas sin experiencia. Me mantengo de pie, en postura rígida frente a mi propia figura enmarcada, en actitud desafiante. A quién pretendo engañar. La derrota se me ha echado encima sin piedad, derrumbándome, burlándose en cada intento por levantarme, haciendo polvo mi orgullo. Los minutos transcurren inevitables, en silencio, esperando un fatal desenlace. Qué pasaría si rompiera el cristal a puño cerrado. De nada serviría sangrar por fuera. Retrocedo despacio, alejándome una lágrima en cada paso, reconociendo la victoria del hombre que se parece a mí, o aquello en lo que me he convertido sin darme cuenta.

Brujas y demonios

Habría tenido que tomar una foto de este lugar. Da igual, las imágenes vivirán por siempre en mis recuerdos. Escaleras de verde mármol que intentan en vano dar un toque señorial a una cueva de putas y malandrines. La poca luz otorga a los pasillos un aire siniestro, cómplices de lo que ocurre entre las paredes de sus habitaciones, escuálidas cárceles del placer.

¡Los microcuentos ya son más de 100!

  Esta noche tengo dos lindos motivos para celebrar: ¡He publicado el microcuento número 106 y un nuevo podcast ! A pesar de no haber actualizado el blog hace buen tiempo, no he abandonado la costumbre de escribir y registrar audios (además he adquirido nuevo equipo de grabación). El lado positivo de esta larga pausa es que ahora tengo mucho material que aún estoy afinando, ya verán los resultados en las próximas semanas. Echen un vistazo a mi colección de microrrelatos en la sección dedicada , hay 106 buenas razones para hacerlo ;) Abajo pongo como siempre los links a mis redes sociales, allí comparto contenido con mucho más frecuencia. Hasta muy pronto Eduardo SÍGUEME: Twitter | Facebook | Google+ | YouTube | Instagram

Besos para olvidarte

Cuando éstas líneas lleguen a tus ojos, a tus oídos o a tus labios, será demasiado tarde. Y ya no importará. Como aquellas tardes en que me quedé sin lágrimas de tanto extrañarte. No importa más. Ni las aventuras bajo sábanas ajenas en mis vanos intentos por olvidarte. Mucho menos las caricias que como un tonto comparé con las tuyas. Inevitablemente. Besos para olvidarte, que dejé ya en el olvido. Pero si en esos días oscuros me hubieses llamado, te juro me habría bastado una palabra, un sólo susurro de tu voz, para volver resuelto a tus brazos y suplicarte que no te vuelvas a ir, que podríamos comenzar de nuevo. Que lo nuestro duraría para siempre. Pero el tiempo ha decidido por nosotros. Todo ha terminado. ** Unas breves (y atribuladas) líneas escritas hace varios años. Aprovecho para saludarles, estoy sano y salvo, espero ustedes también. Hasta la próxima publicación, nos vemos en las redes sociales, los links están más abajo ;) ** MÁS PUBLICACIONES: CLICK AQUÍ SÍGUE...

Un castillo sobre las nubes

Cuando abrió los ojos, descubrió que estaba en una isla minúscula, donde solo podían caber dos personas. Y ahí estaba ella. Si hubiese querido pensar mal, habría asegurado que esa chica de cabellos rubios y desordenados que l e miraba con ternura no tenía otra opción, pero prefirió convencerse de que su brillante sonrisa significaba el sincero aprecio de su compañía en medio de la nada. Echó un vistazo hacia donde le pareció ver un barco a lo lejos y tras varios esfuerzos por aguzar la mirada, finalmente la embarcación comenzó a notarse cada vez mejor, clara señal de que habían sido avistados. Giró la cabeza para dar la buena noticia a su bella compañera de naufragio, pero ésta había desaparecido.

La suerte de una promesa

“Lo único que nos queda por alardear es el amor. No existe otra fuerza que lo supere" Los autos transitaban en caótica armonía por la calle Los Eucaliptos y Claudio aún no se sentía listo para ver a Pat ricia bajar de uno de ellos. Habían pasado diez años desde que se mudó a Miami y trece desde que la vio por última vez. Mientras esperaba su llegada, se preguntaba si ella lo reconocería de inmediato o le tomaría unos segundos hacerlo . E n e l peor de los casos se justificaría diciendo “Es que ahora te ves mejor” . La conocía tan bien.

La novia que nunca fue

Difícil precisar qué era lo que más me gustaba de ella. Podría haber sido la fineza de su rostro, sus cabellos pardos o sus ojos verdes, que dibujaban una media luna cuando sonreía. Lunas que para mí eran como dos soles que alegraban mi ingenuo corazón colegial. Se llamaba Adriana y durante la escuela fue mi chica favorita, la protagonista de nuestra utópica historia de amor.

Las ventajas del podcast

Cuando inicié Cinta en blanco , mi expectativa fue la de abrir una nueva ventana para expresar y compartir ideas. Luego de 23 programas emitidos, puedo decir que la experiencia ha resultado divertida y refrescante. Saber que tengo una cita cada viernes me emociona, aunque a veces me ha costado cumplir con la agenda.

Déjà vu

El hombre al que sigo atentamente no descansa ni un minuto y sigue caminando a paso incansable. Estoy a unos cuarenta metros detrás de él, quien por momentos mira ambos lados, como si se tratara de un tic nervioso. Mantiene las manos en sus bolsillos, tal vez sea el tenue frío del casi extinto invierno o quizá esconda ahí el motivo por el que lo estoy siguiendo.