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Mostrando las entradas etiquetadas como cuento

Al lado de la cama

Es la enésima vez que llego tarde a casa por sucumbir nuevamente a la presión de los amigos después del fulbito del viernes por la noche. Atravieso la sala a oscuras, guiado por la pantalla de mi celular y al llegar a la cocina me seco media botella de agua sin dificultad. Esta rutina ya practicada y repasada me habría servido para bosquejar mentalmente la excusa que me habría salvado de terminar condenado a dormir en el sofá. Pero esta vez no quiero esforzarme, he decidido asumir las consecuencias de mis errores y suplicar perdón. Me desvisto mientras subo al segundo piso en puntas de pie, convencido de someterme al inminente castigo, osadía que sin embargo me da una sensación de sosiego mientras abro lentamente la puerta de la habitación. Veo su silueta cubierta por las sábanas al lado de la cama e inmediatamente siento que ella no se merece a un mequetrefe borracho que no sabe decir que no. Tanteo bajo mi almohada para recuperar mi pijama y en poco tiempo me encuentro echado, abriga...

Un castillo sobre las nubes

Cuando abrió los ojos, descubrió que estaba en una isla minúscula, donde solo podían caber dos personas. Y ahí estaba ella. Si hubiese querido pensar mal, habría asegurado que esa chica de cabellos rubios y desordenados que l e miraba con ternura no tenía otra opción, pero prefirió convencerse de que su brillante sonrisa significaba el sincero aprecio de su compañía en medio de la nada. Echó un vistazo hacia donde le pareció ver un barco a lo lejos y tras varios esfuerzos por aguzar la mirada, finalmente la embarcación comenzó a notarse cada vez mejor, clara señal de que habían sido avistados. Giró la cabeza para dar la buena noticia a su bella compañera de naufragio, pero ésta había desaparecido.

La suerte de una promesa

“Lo único que nos queda por alardear es el amor. No existe otra fuerza que lo supere" Los autos transitaban en caótica armonía por la calle Los Eucaliptos y Claudio aún no se sentía listo para ver a Pat ricia bajar de uno de ellos. Habían pasado diez años desde que se mudó a Miami y trece desde que la vio por última vez. Mientras esperaba su llegada, se preguntaba si ella lo reconocería de inmediato o le tomaría unos segundos hacerlo . E n e l peor de los casos se justificaría diciendo “Es que ahora te ves mejor” . La conocía tan bien.

La novia que nunca fue

Difícil precisar qué era lo que más me gustaba de ella. Podría haber sido la fineza de su rostro, sus cabellos pardos o sus ojos verdes, que dibujaban una media luna cuando sonreía. Lunas que para mí eran como dos soles que alegraban mi ingenuo corazón colegial. Se llamaba Adriana y durante la escuela fue mi chica favorita, la protagonista de nuestra utópica historia de amor.

Déjà vu

El hombre al que sigo atentamente no descansa ni un minuto y sigue caminando a paso incansable. Estoy a unos cuarenta metros detrás de él, quien por momentos mira ambos lados, como si se tratara de un tic nervioso. Mantiene las manos en sus bolsillos, tal vez sea el tenue frío del casi extinto invierno o quizá esconda ahí el motivo por el que lo estoy siguiendo.

Friendzone

Vestía siempre de amarillo y blanco, sin importar la estación del año, habitud por la que algunos en la facultad hablaban mal a sus espaldas, afirmando que nunca se bañaba. Ella por el contrario se paseaba indiferente, segura de su belleza, ratificada por la pequeña jauría de amigos pegajosos que la acompañaban en todo momento. Habría podido apostar a que se masturbaban pensándola.  Yo en cambio era sólo un conocido, un compañero de clase, un tío hola-y-chao.  Así de austera comenzó mi relación con Nadia.

Un peluquero chino en Milán

Un viejo amigo poeta me dijo alguna vez que si escaseaba la creatividad, había llegado momento de ir a una peluquería, porque allí se pueden sacar las mejores historias. Yo, que escapo siempre que puedo de las barberías, recuerdo haber reído y contestado que prefería mil veces sentarme a solas en un bar de dos centavos antes que ir donde el peluquero voluntariamente. No sabía que años más tarde le daría la razón.

Cámara de gas [cuento de terror]

Todo inició co n una simple molestia en el cuello. Elena culpó a su almohada, que ya no tenía la forma ergonómica de antes. Dos días después, sin embargo, se asustó al hallar moretones y arañazos en diferentes partes de su cuerpo cada vez más adolorido. Cuando el médico insinuó que podía tratarse de sonambulismo, rechazó la idea de citarse con un psicólogo y dejarse monitorear las funciones vitales durante el sueño.

Un largo viaje

El viaje ha sido largo, mis pasos ya no son los de antes, tampoco mis sueños, que son asíncronos con el mundo inmediato que se vive hoy en día. El viaje ha sido largo y agotador y yo, que he sido viajero durante gran parte de mi vida, me resigno a aceptar que ahora este corazón aventurero está encerrado en una armadura vieja y obsoleta, que conserva sin embargo las cicatrices de su glorioso pasado. El viaje ha sido largo pero ha valido la pena todo el esfuerzo hecho, considerando que será el último.

La camioneta azul [cuento de terror]

Historia basada en hechos reales Doctor, este será mi último mensaje y usted puede ser responsable de los crímenes que ocurran de aquí en adelante. Algo que me agobia desde aquella noche, más que la horrible escena grabada en mi memoria, es el pensar que puede estar repitiéndose en cualquier momento, como ahora que escribo esta carta. Yo no estoy demente ni tampoco soy un drogadicto. Admito que esa noche había bebido de más pero no era motivo para que me abrieran un expediente policial ni clínico. Antes de ese viernes yo tenía una vida normal, como la tiene cualquier chico de veintitrés años. Han pasado cuatro meses que para mí han sido un completo infierno. Le pido disculpas por haberlo golpeado la primera vez que acudí a su consultorio, sé que nada justifica la violencia, fue la impotencia de no poder lograr que usted me creyera. Estoy agotado mental y físicamente, agotado de que se burlen de mí, de que me llamen loco, de tener que tragar esas pastillas y la comida terrible q...

Ella confundió al amor

Ella me acaba de llamar. Somos amigos desde hace mucho tiempo y como cualquier amistad que se precie, hemos pasado por momentos buenos y malos. Ahora estamos pasando por un momento malo. Ella dice amar a su novio a pesar de todo lo que él ha hecho y se molesta conmigo por no apoyarla. Yo creía que los cuernos y desplantes eran como dardos venenosos que pueden derribar a cualquiera pero al ver cómo ella seguía ahí detrás del tipo me hizo pensar que el amor puede ser también un veneno.

En un jardín de estrellas

No era la mejor manera de terminar el sábado. Al salir de la discoteca, Cecilia y yo discutíamos por un tema ridículo en el que yo –ridículamente- no quería aceptar que ella tenía razón. El asunto tomó dimensiones desproporcionadas, en un arranque de cólera detuve mi auto mientras atravesábamos el centro de la ciudad y le entregué las llaves, diciéndole que yo tomaría un taxi a mi casa.  Ella, sin esforzarse en hacerme cambiar de opinión, se pasó al asiento del piloto y puso en marcha la máquina. Habría tenido que ver por el espejo retrovisor tan sólo diez segundos después de haber partido para al menos burlarse de mi cara que fue transformándose, a punta de muecas involuntarias, al darme cuenta que los bolsillos de mi pantalón estaban completamente vacíos.

Creando historias [3 tips]

El periodista y escritor español Arturo Pérez-Reverte, un autor al que aprecio mucho, afirmó en una entrevista reciente que un escritor serio es lo que ha leído, lo que ha vivido más lo que imagina. No pude evitar (caprichos de ingeniero) dibujar mentalmente la fórmula: lectura + vivencias + imaginación = escritor .

Que vivan los zombies [cuento de terror]

Recuerdo que de niño, explorando en la biblioteca de casa, me topé varias veces con libros de Allan Poe y Hitchcock, dos maestros del miedo. El resultado de esos descubrimientos fueron noches largas y terribles en las que me aguantaba las ganas de ir al baño para no tener que cruzar ese inofensivo pasillo que se había convertido de pronto en un túnel oscuro y malvado. A pesar del susto que me daban esos textos, no pasaba mucho tiempo para volver a leerlos consciente del insomnio que me esperaba.

Cómo escribir un cuento [6 tips]

A medida que avanzaba la publicación de la serie de cuentos cortos #cuentoexpreso , me iba dando cuenta de que no bastaba con tener la materia prima, es decir una historia en mente, sino que era importante contar con las herramientas apropiadas, recursos literarios necesarios para componer adecuadamente un relato. Les comparto estos seis tips que me sirvieron para escribir mis ficciones, espero que les sean útiles también.

Jet lag [cuento corto]

En una relación a distancia lo mejor que se puede hacer, antes que aferrarse al amor, es aferrarse a la suerte, como el ingenuo y joven soldado que espera regresar vivo de la guerra para volver a besar a su novia.

Un día menos [cuento corto]

La rutina era esa triste enfermedad que contagiaba inevitablemente a quienes entraban a trabajar en la Oficina de Contabilidad de FuelDiscover , la primera empresa petrolera del país. Como buen gigante corporativo, andaba con los bolsillos amplios y llenos de dinero, cosa que atraía a gente dispuesta a echar sólidas raíces en sus poltronas hasta recibir el anhelado cheque de jubilación.

Hijo de vecino [cuento corto]

Si la vida fuese una serie de caminos ya dibujados probablemente nos habríamos extinguido hace tiempo. A quienes se han cuestionado el porqué de las cosas debemos lo que tenemos y somos hoy en día ya que, por más insignificante que parezca un cambio, salir de lo establecido representa por sí mismo un logro.

MILF [cuento corto]

Odiaba mi trabajo, mejor dicho, odiaba a mi jefe. Ya tener que llamarlo así me fastidiaba, me daba un ligero asco como cuando se dice una de esas palabras que están destinadas a la discreción, a la voz baja, permitidas en contextos especiales o a personas raras como los médicos. Porque hay que ser raro para decir y escuchar algo como “diarrea” sin siquiera incomodarse y aún peor interesarte en el asunto.

La llamada [cuento corto]

De las catorce llaves que lo convertían en la persona menos silenciosa del edificio, Luca sabía a ojo cerrado con cuál accedía a la oficina del gerente. Lo que amaba de aquella estancia ubicada en el piso treinta eran las enormes ventanas que le otorgaban una vista panorámica de la ciudad y el hecho de poder leer el periódico tranquilamente acostado en la silla reclinable de cuero cada sábado que hacía la limpieza.