27.6.10

Una ola no se repite: 2. Miradas perdidas

(Primer capítulo: 1. La primera impresión)

Valeria trató de no parecer sorprendida para no avergonzar más a Diego, quien ágilmente se puso de pie y esbozó una sonrisa, disimulando inútilmente su ebriedad.

-¿Qué te pasó?
-Nada malo. Me eché un rato a esperar a mis amigos
-¿Ellos están por acá?

Diego estuvo a punto de preguntarle la hora pero iba a quedar peor, entonces sacó su celular fingiendo recibir una llamada y se fijó en la pantalla: Cuatro y cincuenta y seis. Muy tarde para ser de noche, muy temprano para ser de día. Se encogió de hombros haciendo saber a Valeria que sus amigos no vendrían por él. Se dio cuenta también que ella estaba algo inquieta, quizá incomoda.


-Qué vergüenza...
-No te preocupes, lo importante es que estás bien
-Gracias
-Debo irme, es muy tarde
-Estás sola? Te acompaño a tomar taxi
-Traje carro, igual gracias
-Eso es bueno...
(Ha empezado a caer una ligera garúa)
-Voy para Surco, te puedo llevar por ahí
-No no, ya es demasiado
-Bueno, entonces ve con cuidado
-Aunque si podrías dejarme cerca
-Claro y mira que está lloviendo


Caminaron en silencio una cuadra y subieron a su camioneta color violeta. Ella encendió la radio y sonaba una canción de Joaquín Sabina. Diego intentó recordar el nombre pero no quiso empezar una conversación, ya no podía corregir la pésima impresión que seguramente Valeria tenia de él. "Maldito momento de pegarme la bomba", se reclamó a sí mismo.
Durante el viaje ninguno pronunció palabra, salvo unos ruidos muy bajitos que emitía Valeria cuando cantaba para sí alguna canción que le gustaba.
De repente algo interrumpió esa calma, era el celular de Valeria timbrando. Dos veces. Sonaba y vibraba. Tres veces. Tres veces y media porque se cortó, como si del otro lado se hubieran cansado de insistir. En la radio comenzó a sonar Crímenes Perfectos de Calamaro.
¿Sentiste alguna vez lo que es tener el corazón roto?
Diego se dio cuenta que Valeria detuvo el auto en el carril derecho de una avenida grande, con la luz del semáforo tan verde como gritándoles que avancen.
Si resulta que sí, sí podrás entender lo que me pasa a mí esta noche.
El sueño que por un momento se apoderó de él, lo abandonó de inmediato y dio paso a la incertidumbre. Miró a Valeria. Bellísima. Pero tenía la mirada diferente. Sus ojos delataban que había llorado. Lo entendió todo: el celular durante la entrevista, su soledad en plena noche. No sabía que hacer, qué decir. Quién mierda le hace caso a un borracho. Mientras la gente indiferente se da cuenta.

-Aquí estoy cerca, gracias por jalarme
-¿Por qué los hombres son tan estúpidos?

Diego se quedó un instante determinando si lo que acababa de escuchar no era producto del licor o del sueño. Volvió rápidamente a la realidad. Valeria lo miraba. "¿Se habrá dado cuenta que me está insultando también?", pensó.

-Olvida lo que te dije, estoy algo cansada, confundida.
-Yo también.
-¿Confundido?
-Cansado.
-Cuídate, la próxima no tomes tanto -bromeó.

Valeria hizo un gesto de despedida con su mano, lo mismo hizo Diego. Caminando a su casa se metió las manos a los bolsillos, más conciente del frío de la nueva mañana. Se quedó con la imagen de la hermosa Valeria mirando al vacío, como esperando en la canción una respuesta. Él no la tenía. Pensó en Charo, la extrañaba muchísimo."¿Por qué seremos tan estúpidos?" Se mordió los labios y miró al suelo. En su cabeza una idea que venía dándole vueltas se le hizo esta vez más fuerte. La decisión estaba tomada y no pensaba echarse atrás. El cielo claro anunciaba que la mañana del sábado había llegado. Sólo que este sábado le esperaba algo que recordaría toda su vida.


CONTINUARÁ...

SIGUIENTE CAPÍTULO: 3. Tenemos que hablar

4 comentarios :

  1. Eduardo:
    Tiempo que no visitaba tu Blog, sería importante que coloques un gadget de seguidores, de esa manera me llegarían tus actualizaciones y sabría cuando publicas...El relato muy interesante amigo, con aristas reales, sobretodo en las respuestas de ella, creo que muchas veces sentimos las mujeres, que los hombres son muy estúpidos, me gustó esa frase.
    Un abrazo.

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  2. Taty que bueno tenerte por aqui, eres siempre bienvenida! Gracias por la recomendación, he agregado la lista de seguidores en la barra derecha, espero que crezca pronto :)
    Y sí, a veces no vemos más allá de nuestras narices y lo arruinamos todo.

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  3. Anónimo31/7/10 3:52

    Muy buena la historia!!! sigue con las publicaciones porque está super interesante. Éxitos!

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  4. "Nada malo. Me eché un rato a esperar a mis amigos"
    jajajajajaja
    que tal floro monse..

    Vamos por la 3ra :)

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