11.5.16

Un castillo sobre las nubes

un castillo sobre las nubes

Cuando abrió los ojos, descubrió que estaba en una isla minúscula, donde solo podían caber dos personas. Y ahí estaba ella. Si hubiese querido pensar mal, habría asegurado que esa chica de cabellos rubios y desordenados que le miraba con ternura no tenía otra opción, pero prefirió convencerse de que su brillante sonrisa significaba el sincero aprecio de su compañía en medio de la nada. Echó un vistazo hacia donde le pareció ver un barco a lo lejos y tras varios esfuerzos por aguzar la mirada, finalmente la embarcación comenzó a notarse cada vez mejor, clara señal de que habían sido avistados. Giró la cabeza para dar la buena noticia a su bella compañera de naufragio, pero ésta había desaparecido.

14.4.16

La suerte de una promesa

“Lo único que nos queda por alardear es el amor. No existe otra fuerza que lo supere"

Los autos transitaban en caótica armonía por la calle Los Eucaliptos y Claudio aún no se sentía listo para ver a Patricia bajar de uno de ellos. Habían pasado diez años desde que se mudó a Miami y trece desde que la vio por última vez. Mientras esperaba su llegada, se preguntaba si ella lo reconocería de inmediato o le tomaría unos segundos hacerlo. En el peor de los casos se justificaría diciendo “Es que ahora te ves mejor”. La conocía tan bien.

30.4.15

La novia que nunca fue

la novia que nunca fue

Difícil precisar qué era lo que más me gustaba de ella. Podría haber sido la fineza de su rostro, sus cabellos pardos o sus ojos verdes, que dibujaban una media luna cuando sonreía. Lunas que para mí eran como dos soles que alegraban mi ingenuo corazón colegial. Se llamaba Adriana y durante la escuela fue mi chica favorita, la protagonista de nuestra utópica historia de amor.

2.4.15

Las ventajas del podcast

ventajas de hacer un podcast

Cuando inicié Cinta en blanco, mi expectativa fue la de abrir una nueva ventana para expresar y compartir ideas. Luego de 23 programas emitidos, puedo decir que la experiencia ha resultado divertida y refrescante. Saber que tengo una cita cada viernes me emociona, aunque a veces me ha costado cumplir con la agenda.

20.3.15

Déjà vu

deja vu

El hombre al que sigo atentamente no descansa ni un minuto y sigue caminando a paso incansable. Estoy a unos cuarenta metros detrás de él, quien por momentos mira ambos lados, como si se tratara de un tic nervioso. Mantiene las manos en sus bolsillos, tal vez sea el tenue frío del casi extinto invierno o quizá esconda ahí el motivo por el que lo estoy siguiendo.